Hoy en Masdemadrid queremos hablaros de un tema que a muchas de nosotras antes o después nos empieza a picar la curiosidad, la infiltración de Botox. Queremos despejar algunas de las dudas más comunes acerca de esa técnica estética.

¿Qué es el famoso Botox?

El Botox o mejor dicho, la toxina botulínica, es una neurotoxina que se obtiene de una bacteria. Concretamente la bacteria Clostridium botulinum. Esta toxina tiene la capacidad de actuar bloqueando el neurotransmisor que lleva el impulso nervioso hasta el músculo. Esto inhibe la contracción excesiva del músculo en el cuál la estamos inyectando.

Existen varios tipos de toxina botulínica. El tipo más utilizado para la aplicación médica o estética es la toxina botulínica tipo A purificada.

¿Cómo se aplica el Botox?

Lo más importante y el mejor consejo que te queremos dar es que la aplicación de Botox debe realizarla un médico experto, hay que conocer en profundidad la musculatura facial así como las variaciones anatómicas que pueden presentar los pacientes.

En primer lugar, el médico realiza un examen de la movilidad de toda la cara (o zona afectada). De este modo podemos apreciar asimetrías, parálisis o hipertrofias musculares.Una vez el especialista conoce las particularidades específicas de la zona donde el paciente desea inyectarse esta toxina, marca las zonas donde va a realizarse la infiltración. Seguidamente limpiará la piel y procederá a enfriar la zona afectada.  Con una aguja fina se procede a la infiltración de la toxina botulínica en los puntos que han sido marcados previamente. El procedimiento tiene una duración aproximada de 20-30 minutos. Después el paciente podrá retomar su rutina de manera inmediata, tan solo se recomienda que evite tumbarse en  moverse de manera excesiva para evitar que el producto se distribuya por zonas distintas a las inyectadas.

¿Cuánto dura el Botox?

El inicio del efecto de la toxina botulínica comienza a las 24-48 horas y es máximo a las dos semanas. Los efectos son temporales, tienen una duración media entre 4 y 6 meses. Podríamos decir que se produce un efecto de relajación temporal en la contracción muscular excesiva que produce la toxina botulínica. Por este motivo, el Botox no sólo se utiliza de manera estética para las arrugas faciales, signos del envejecimiento en general o corrección de imperfecciones, sino también cómo tratamiento para muchas enfermedades neurológicas.

El intervalo mínimo para volver a realizar el tratamiento es de tres meses, que es cuando se puede valorar el resultado estético obtenido.

¿Puede tener algún efecto secundario?

Sí, no podemos negar que la infiltración de Botox puede conllevar unos ligeros efectos secundarios. Pero puede derivar mucho más si esta técnica no ha sido realizada por un profesional cualificado  con la experiencia necesaria. Cuando el tratamiento de Botox se realiza de manera correcta no tiene por qué implicar riesgos importantes. Entre algunos de los efectos secundarios encontramos unas ligeras inflamaciones leves o hematomas en la zona donde aplicó la inyección. También podemos encontrar en ocasiones alguna reacción alérgica, paralización de algún músculo cercano a la zona infiltrada. Otros de los sintomas que podemos encontrar son parecidos a los de la gripe como cefaleas o nauseas

Si estás interesada en realizarte este tratamiento, recuerda que de la mano de un buen profesional puede significar un auténtico rejuvenecimiento. Obtén resultados naturales y siéntete más guapa que nunca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *