pastor de ovejas

El invierno impone sus rigores y el frío arrecia en la ancha meseta castellana. La hora helada que precede al alba ha dejado los campos blancos y durante la mañana una espesa niebla domina el paisaje. Nada de esto arredra a nuestro pastor, que impertérrito, se prepara para salir al campo a realizar su trabajo.

Como se explica en el artículo  Trabajando de sol a sol, así es el día a día de un pastor de ovejas, la tarea de nuestros héroes rurales se extiende durante toda la jornada. Por suerte, la nieve aún no ha llegado, sino sería imposible sacar a las ovejas de las parideras. Hoy, a pesar de ser un día gélido, el rebaño de ovejas y corderos también saldrá al campo acompañado por su cuidador, el pastor. Desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde, nuestro amigo pasará la mayor parte del tiempo de su jornada laboral a la intemperie. Es, por tanto, imprescindible ir bien preparado.

Cálido y cómodo, así es el uniforme del pastor en invierno.

Entre los básicos del pastor no pueden faltar buenas piezas de abrigo. Son prendas cálidas y sin embargo cómodas, especialmente escogidas  para conformar el uniforme diario. No debemos olvidar que las tareas que el pastor debe realizar para cuidar debidamente a las ovejas y corderos exigen esfuerzo físico y libertad de movimientos.

Primero, sobre la ropa interior de invierno, nuestro pastor comienza su atavío con una gruesa la camisa de felpa o franela. Encima de ella reposa el chaleco. El de nuestro protagonista está cosido a partir de las piezas de algún borrego díscolo que se alejó del rebaño y finalmente hubo que sacrificar.

Después, el  pantalón. Es imprescindible, que en invierno, la prenda escogida haya sido confeccionada  con tela de pana. Este tejido es el más indicado por caliente, porque su textura es suave y cómoda y porque es una tela capaz de aguatar el desgaste del trabajo diario.

Para acabar de vestirse con el traje de faena, el pastor ata cuidadosamente la siga de la polainas.  Podríamos definir las polainas como unas medias o calcetines sin pie, generalmente hechas de cuero. Cubriendo el pantalón y parte de la bota, la polaina se extiende desde la rodilla hasta el tobillo. Esta pieza sirve para proteger la pierna contra posibles golpes, la humedad y la suciedad inherente a algunas labores.

Los útiles del pastor, ¿qué se lleva al campo?

El pastor busca el zurrón en el sitio donde lo colocó ayer cuando regresó a casa.  El zurrón es la mochila del pastor, una bolsa normalmente de cuero en la que meterá la comida y el resto de útiles necesarios.

No hay dos ovejas iguales, cada una tiene su forma especial de comportarse. Nuestro pastor es un profesional experimentado y conoce perfectamente a sus corderos, lo que no es extraño, porque, mientras las cuida en el campo, pasa horas observándolas. Ayer advirtió que el cencerro de “La Bonita” estaba a punto de romperse. Así que se dirige al cajón de las herramientas y busca el punzón y los alicates que siempre utiliza para esta tarea. También va a necesitar alambre, con él arreglará el collar de los cencerros que lo precisen.

– “¡Qué suerte tengo!”  – Piensa nuestro pastor, cuando llega a la cocina y encuentra la tartera preparada con la comida de hoy. Su esposa nunca falla. “¡Un buen potaje levanta a los muertos!“. Junto al portaviandas, un par de piezas de fruta para matar el gusanillo y un buen pedazo de pan de hogaza. Al verlo, se pregunta  –“¿Dónde está el cuchillo cabritero?”

Lo cierto es que un buen pastor que se precie de serlo,  no puede marchar sin él. El cuchillo cabritero es una herramienta multiuso. Lo mismo hace de cubierto improvisado a la hora de comer, que se convierte en una navaja de matarife cuando es necesario degollar a alguna oveja.

Para acabar el conjunto y rematar el contenido del zurrón, durante la estación fría, no puede faltar la bota de vino. Un trago de buen caldo de uva a la hora de comer es imprescindible para calentar el cuerpo  y entonar el ánimo.

Los últimos toques antes de partir.

Mientras el pastor se calza las gruesas botas de trabajo recuerda añorante las antiguas albarcas. Las albarcas eran el calzado de verano utilizado por los pastores de antaño.  Simples piezas de cuero que sólo cubrían la planta del pie y se ataban con correas en el empeine. Ahora, las albarcas han sido sustituidas por calzados más modernos, y en los días de invierno, como hoy, por borceguís.

Sólo quedan los últimos toques antes de salir, con movimiento mecánico y encima de la pelliza, el pastor se coloca el zurrón y la manta. De ella no se olvida ni en invierno, ni en verano. Sobre la cabeza, el tupido pasamontañas o un gorro. ¡Ya llegarán los días de verano!, y  tendrá que sustituirlo por la gorra con visera para protegerse del sol.

De esta guisa, el pastor abre la puerta. En la diestra, para apoyarse durante el caminar, lleva la gayata o garrote. El ruido de la puerta al cerrase apenas se escucha, en su lugar suena rotundo el silbido del ovejero llamando a su compañero, el perro pastor.
utensilios pastor

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